Conjuntamente con el Capitulo Metropolitano me es grato darle la
bienvenida a todos los presentes. Hoy nos ha reunido aquí el amor por
nuestro inolvidable Santo Padre Juan Pablo II.
Agradezco muy cordialmente su presencia a los señores cardenales, a los señores obispos
provenientes de Cracovia y los obispos de esta arquidiócesis.
Dirijo también un saludo especial y agradecimiento a nuestras autoridades civiles.
Que por intercesión del Siervo de Dios, el señor les conceda su bendición y su paz.