Muy queridos/as
hermanos/as,
Creo que es algo muy
hermoso que la causa
de beatificación de
Juan Pablo II, que
deseó ardientemente
el apoyo de las
almas contemplativas
durante su
Pontificado al punto
que fundó un
monasterio en el
Vaticano, esté
acompañada hoy por
la oración de las
almas contemplativas.
Son muchas las
personas que nos
escriben
sencillamente y con
mucha fe hablando de
sus problemas, de
sus alegrías, de sus
dificultades …
Se trata de una
realidad muy
profunda. De un
signo de confianza
muy serio y
comprometido. En mis
oraciones intento
recordar todas las
intenciones, pero
estoy convencido de
que un esfuerzo
unido en la comunión
de la caridad puede
dar resultados
estupendos.
Me siento feliz y
más seguro sabiendo
que, en mi misión,
estoy acompañado por
la oración de las
almas predilectas:
las religiosas de
clausura.
La iniziativa de
acoger en nuestro
sitio un monasterio,
junto con el deseo
de retomar la idea
de ayuda espiritual
que movió a Juan
Pablo II, está
animada también por
la conciencia de
poder y deber entrar
en el espacio
virtual, en el que
hoy viven tantas
personas y del que
provienen tantos
peligros.
Es un intento de
contribuir a la obra
de evangelización y
al testimonio de la
presencia de Dios.
Es el deseo de crear
un espacio de
encuentro con tantos
hermanos necesitados
que esperan una
ayuda para salir de
la propia soledad.
Por esto, deseamos
ofrecer un “lugar”
de encuentro, de
acogida, de oración,
pero también – ¿por
qué no? – uno de los
modos de pastoral
vocacional, donde
las antiguas formas
de vida consagrada a
Dios puedan
encontrar una
oportunidad de
presentarse con una
forma muy moderna,
sin perder nada de
la propia
originalidad,
profundidad, mística.
Como instrumento
para llevar a cabo
estos objetivos
proponemos, pues, la
disponibilidad
ofrecida por algunas
monjas de clausura
de acoger las
intenciones de
oración. La primera
comunidad que ha
adherido a la
iniciativa es una
comunidad de las
Monjas Carmelitas de
Biella-Italia.
Las hermanas de este
monasterio de nueva
fundación se
comprometen a rezar
de modo particular
por las intenciones
de quienes, en las
propias necesidades,
recurren a la
intercesión del
Siervo de Dios Juan
Pablo II.
Esta oración irá
acompañada por
algunas reflexiones
propuestas por las
monjas, por la
presentación de su
espiritualidad, del
modo de vivir,
trabajar, rezar …
Quizás alguien, a la
búsqueda del sentido
de la propia vida,
animado o curioso,
llamará a la puerta
virtual del
Monasterio …
Me gustaría que esta
iniciativa
encontrase acogida y
adhesión también en
otros monasterios de
otras lenguas y
países.
Sería un hermosa
manifestación de la
comunión católica y
del amor universal
que acompaña la
memoria del Siervo
de Dios, dando
frutos espirituales
de la siembra de su
largo y riquísimo
pontificado.
Dando gracias a Dios
por tantos
beneficios de su
bondad y generosidad,
os aseguro un
recuerdo en la
oración y os pido
que acompañéis
nuestro trabajo con
la vuestra. El Señor
os lo pague y
bendiga vuestra obra.
En Cristo,
Mons. Sławomir Oder