Te llevo siempre en el corazón, y te recuerdo con
afecto por tu bondad y tu carisma. Te he pedido que
intercedas por mí ante el Padre para pedir la gracia
de la curación de mi padre, y para aliviar sus sufrimientos,
segura como estoy de que a ti Nuestro Señor
no te negará nada. Así, vuelvo al lugar donde
reposa tu cuerpo mortal para darte las gracias, y
dárselas a través de ti a Dios Nuestro Padre, porque
papá está mejor; sus sufrimientos físicos han disminuido
de manera cierta, a veces incluso desaparecido
(gracias a los fármacos y a las terapias a las que
se está sometiendo, dicen los médicos, si bien uno
de ellos se ha quedado admirado de la rapidez con
la que ha respondido al tratamiento); estoy convencida
de que el Padre ha escuchado nuestra oración.
Por lo tanto, vuelvo aquí de nuevo antes de que a mi
padre le hagan el TAC de revisión, precisamente
para seguir pidiendo confiada la gracia, segura de
que para Dios no hay nada imposible.
porValeria
ne, il
Postulatore, La segreteria, il WebMaster, e i collabotaroei
della rivista